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CUIDADO DE PIELES DELICADAS

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano y también el único expuesto al medio ambiente. Es el más vulnerable. Cualquier factor ambiental puede afectarle de forma directa. 

El estilo de vida, la contaminación y muchos otros factores influyen en que una piel sea sensible o reactiva. Pero, ¿cómo es este tipo de pieles? ¿cómo podemos identificarlas? Sigue leyendo más abajo.

Lo primero que debemos hacer es acudir a un profesional experto para que nos ayude a identificar nuestro tipo de piel y sus necesidades. Si corremos el riesgo de probar productos por nuestra cuenta, sin este asesoramiento, nos exponemos a que resulten demasiado agresivos y empeoren el problema.

Características de la piel sensible

La piel sensible se caracteriza por ser muy fina, de apariencia frágil y delicada. Es una piel con tendencia a la cuperosis (enrojecimientos frecuentes) y su textura es poco uniforme; suele presentar arrugas prematuras.

En este tipo de piel, la barrera cutánea no protege adecuadamente. La piel se muestra mucho más delicada y deshidratada de lo habitual. Esto ocurre en cualquier tipo de piel: grasa, seca, mixta o madura, y puede aparecer a cualquier edad, desde la infancia hasta en adultos y aparecer súbitamente o bien empeorar con el paso del tiempo.

 

Tipos de pieles sensibles

  • Piel sensible natural: es fina, clara, seca, se descama y enrojece fácilmente. La piel reacciona de forma exagerada a factores externos como el viento, el frío, productos de limpieza o cosméticos agresivos, etc.
  • Piel sensible reactiva o sensibilizada: suele reaccionar tras la aplicación de productos de higiene de uso diario inadecuados que pueden llegar a causar alergia y la aparición de eccemas y urticaria.
  • Piel ocasionalmente sensible: determinadas afecciones de la piel como la rosácea, el acné o la dermatitis seborreica pueden activar la extrema sensibilidad de la piel de forma temporal.

La piel puede volverse sensible en cualquier momento debido a factores que pueden sensibilizarla:

 

Factores internos

  • Suciedad e impurezas en la superficie de la piel
  • Día: para que la piel pueda cumplir su función de barrera protectora debe estar limpia y sin toxinas e impurezas. De lo contrario, estos restos de suciedad quedarán atrapados en la piel y aumentarán su sensibilidad.
  • Noche: por la noche la piel es más permeable que durante el día, y, por tanto, más propensa a irritarse, pero también aprovecha para regenerarse. Es el momento de desintoxicarla y potenciar esa regeneración.

 

Factores externos

  • Maquillaje. El maquillaje puede dañar la piel si no lo retiramos adecuadamente. La piel, asfixiada bajo los restos de suciedad y maquillaje, deja de funcionar con normalidad. Se vuelve sensible. 
  • Contaminación. Nuestra piel está continuamente expuesta a la contaminación generada por el tráfico, el polvo, el humo… Estos agentes contaminantes dañan nuestra piel y la hacen más sensible y vulnerable. 

 

La piel sensible o intolerante es la piel que reacciona de una forma distinta a una piel normal, es decir, es hiperreactiva. Puede experimentar sensaciones de cosquilleo, calor (quemazón), hormigueo y picor, la mayoría de veces de manera intermitente.

Estas sensaciones de incomodidad también pueden ir acompañadas de enrojecimientos. Son síntomas derivados de la exposición a estímulos internos o externos que no deberían causar irritación:

Existen dos factores principales que causan la intolerancia de la piel:

  1. Las pieles sensibles e intolerantes sufren una alteración en su función de barrera protectora. Este fenómeno favorece la pérdida de agua, por lo que la piel se  deshidrata y  facilita la penetración de agentes potencialmente irritantes.
  2. Las pieles intolerantes sufren una secreción excesiva de ciertos neurotransmisores a través de las terminaciones nerviosas superficiales. Secretan más citocinas (sustancias secretadas por las células de la piel), que promueven los procesos inflamatorios. Estas secreciones son el origen de sensaciones desagradables que experimentan las personas con pieles sensibles.

Las pieles delicadas son aquellas que hay que tratar con más cuidado de lo habitual para evitar que se enrojezcan, se irriten o se resequen. No toleran cualquier tipo de cosmético y pueden ser alérgicas a algunos componentes de los productos convencionales.

En vista de ello, hay que prestar atención a cómo debe ser la rutina de higiene y otros aspectos. A continuación te brindamos algunas ideas pero recuerda que, ante todo, debes seguir las indicaciones del dermatólogo. 

1. Usar productos adecuados

Algunos productos cosméticos pueden contener sustancias tóxicas que no solo son perjudiciales para la piel, sino para la salud, en general. Por ello, es importante prestar atención a las etiquetas y buscar los productos que estén elaborados sin perfumes, alcohol, ni metales pesados.

Muchos productos para pieles delicadas o sensibles contienen agua de rosas o de hamamelis, aloe vera, entre otros ingredientes naturales que no solo cuidan y nutren la piel sino que tienen un aroma muy agradable.

2. Usar protección solar diaria

Así como se recomienda el uso de protector solar diario a otros tipos de piel, las sensibles no pueden dejar pasar esto por alto. Una buena protección solar ayuda a prevenir el daño de los rayos UVA y UBV. 

Muchos protectores faciales tienen rápida absorción, una textura muy ligera y, sobre todo, acabado mate, con lo cual, no se nota que se ha aplicado sobre la piel. En cuanto a las presentaciones, se puede elegir entre gel, loción, espray o crema.  

3. Mantener una buena humectación

En vista de que pueden tener cierta tendencia a presentar sequedad y tirantez con facilidad, es importante que las personas con pieles delicadas mantengan humectada su piel con lociones adecuadas (preferiblemente, aquellas indicadas por el dermatólogo).

4. Utilizar maquillaje adecuado

Evidentemente, las personas con pieles delicadas deben procurar adquirir productos de maquillaje que se ajusten a sus necesidades. Y si bien lo ideal es evitar maquillar la piel a diario, con los productos adecuados y una buena rutina de cuidado, no tienen por qué haber inconvenientes.

Asimismo, es importante que, antes de maquillar la piel, se limpie y se hidrate con una crema ligera, de rápida absorción. De esta manera, se evitará que la base y los demás productos que se apliquen sobre la piel, la resequen.

5. Cuidado con las exfoliaciones

Aunque muchas rutinas de belleza recomiendan realizar exfoliaciones semanales, las pieles sensibles no solo no las necesitan, sino que deben prescindir de ellas para evitar lesionar la piel. Pedro Catalá (farmaceuta), explica que la exfoliación puede causar enrojecimiento, abrasión e irritación y que, es preferible evitarla. Con realizar adecuadamente la limpieza diaria, ya es suficiente.

En lugar de preocuparse por las exfoliaciones faciales, es preferible que las personas con pieles sensibles busquen aplicarse mascarillas (aptas para pieles sensibles) de forma ocasional, como cuidado extra.

Productos naturales para pieles delicadas

Para hidratar un cutis delicado debes elegir productos indicados, incluso, dentro del ámbito natural. No se debe elegir cualquiera y, por ello, es fundamental consultar siempre con el dermatólogo antes de decidir aplicar alguno. 

Los productos naturales pueden ser muy beneficiosos para las pieles delicadas porque, al estar libres de sustancias químicas, no barren con la capa protectora de grasa de la piel y, al mismo tiempo, le brindan nutrientes varios (vitaminas, minerales, antioxidantes, etcétera).

Aun así, es conveniente consultar primero su aplicación con un dermatólogo.

Algunos de los productos naturales que suelen ser aptos para pieles sensibles son: el yogur natural, la miel de abejas, el aceite de oliva y la leche. Sin embargo, los productos más destacados son:

  • Aloe vera. Tiene propiedades hidratantes y calmantes.
  • Aceite de coco. Este aceite tiene una textura algo espesa pero se absorbe fácilmente y no deja demasiado brillo.
  • Aceite de aguacate. El aguacate es un alimento muy nutritivo que aporta ácidos grasos esenciales, tanto si lo consumimos como si nos lo aplicamos directamente en la piel. La manera más efectiva consiste en usar el aceite de aguacate como crema hidratante.

Consejos generales

Evita:

  • El agua muy caliente en la ducha o el baño. Las altas temperaturas dañan la piel sensible y producen más enrojecimiento.
  • Los cambios bruscos de temperatura pueden irritar la piel sensible.
  • Los cosméticos con activos irritantes: AHA, retinol, perfumes, alcohol…
  • Tejidos sintéticos y confeccionadas con lana, ya que pueden provocar reacciones. Elige prendas con otros tejidos como el algodón.
  • Los alimentos picantes, que activan la circulación y empeoran la sensibilidad de la piel.
  • El tabaco y el alcohol.
  • Estados nerviosos, como el estrés o la ansiedad, que acaban por afectar a la piel. 
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